jueves, 2 de octubre de 2008

Nubes y claros

2 de octubre, Loutrá

El nombre de las islas Cícladas viene del griego Kyklos que significa círculo y nosotros vamos cerrando nuestro pequeño círculo a ritmo del viento, que nos llevó de Kýthnos a Sérifos luego a Sífnos, Páros, Náxos y Sýros. Ayer con brisas del sur navegamos hacia Loutrá en la costa este de Kýthnos.
Nombres sugerentes, lugares que vale la pena conocer. Si tuviéramos que elegir solo uno creo que no tendríamos ninguna duda para quedarnos con el fondeo de Ayios Ioannou al norte de la bahía de Náousa en Paros, será porque lo que más nos gusta es pasear a campo abierto y allí el paisaje es todo un espectáculo.
Días de todos los colores porque han ido pasando frentes que nos han traído lluvias e inestabilidad y porque yo a veces tengo mis nubes interiores, que no responden a razones meteorológicas ni a cantos de sirenas, se me nublan los deseos y aparecen mis tonos grises, que también los tengo. Por suerte siempre acaba saliendo el sol. Leí hace años un libro con un título de lo más sugestivo “Nubosidad variable” de Carmen Martín Gaite, me gustaría tenerlo a mano para volverlo a leer.
Y en el camino personas, encuentros que nos alegran la vida. En la marina de Ermoúpolis conocimos a Enrique y a su hijo Jorge y notamos la sintonía desde el primer momento. Pasamos unos días muy agradables juntos, compartiendo historias y proyectos. Navegan en El Duende, un bonito velero de aluminio en el que Enrique ha invertido muchos años y mucha ilusión. Jorge es pura vitalidad con sus 14 años recién cumplidos y tiene por delante el reto de estudiar la ESO a distancia, desde el barco… seguro que sería la envidia de muchos adolescentes que conozco. Enseguida apareció la maestra que llevo dentro, mi pasión de tutora y charlamos revisando sus libros y sus planes. Ahora ya deben estar en Creta y mi intuición me dice que les irá muy bien. Iremos siguiendo su historia.
Ahora estamos amarrados en la pequeña marina de Loutrá, volvemos a estar junto al Mascarell y el reencuentro con Joan y Feli, que también llegaron ayer desde Poros, fue todo emoción y alegría.
En la popa del Fresquito un velerito alemán con una pareja encantadora con una niña de cuatro meses y dos perros. Hablan un poquito español porque estuvieron viviendo en Granada y transmiten mucha calma.
Anochece y el puerto vuelve a estar lleno de barcos de paso, veleros de charter que irán marchando durante la mañana, cada día es así por todas estas islas, es otra manera de disfrutar de este mar.
Leo y releo lo que he ido escribiendo y noto que va impregnado de un poso de seriedad que me gustaría evitar, pero tengo el corazón cubierto por nubes de tristeza por la muerte inesperada de una persona muy querida para mi familia. Otra vez la muerte que golpea y me desconcierta, crueldades de la vida que ya sé que hay que tomarla como viene, pero lo entiende mi cabeza y se revela mi corazón.
Cierro los ojos y me viene a la mente uno de los dichos de mi madre: “a mal tiempo buena cara”, así que voy a colocarme la sonrisa que vamos a cenar al barco de los amigos y no quiero nublarles la noche.
Abrazos desde el Fresquito.


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1 comentario:

Pía dijo...

La mente es clara, el corazón siente, con claridad, pero siente. Dejémosle sentir...
Hermosas fotos y bello relato. Estoy enseñándole a una adolescente de 17 tus textos y se asombra y maravilla de tus vivencias y la del adolescente de 14 años. Dice:
-Ojalá yo tuviera una oportunidad así.
Lo que ella no sabe es que es afortunada con la familia que tiene. Ya lo descubrirá algún día de su vida. Todod tiene su ritmo y a mí me gusta el que llevais vosotros; transmite paz y alegría, a pesar de las nubes y los bellos grises.
Gracias por compartirlos con los que os queremos.
Abrazos primaverales.
:)